Este trabajo se apoya principalmente en el enfoque cognitivo-conductual y en la teoría del aprendizaje, que consideran que muchas conductas son aprendidas y, por tanto, pueden modificarse mediante intervenciones sistemáticas. A lo largo del documento se abordarán los principales procedimientos de perfeccionamiento, adquisición y eliminación de conductas, explicando su utilidad práctica en contextos de intervención social.
Perfeccionamiento y mantenimiento de conductas
El perfeccionamiento de conductas hace referencia al conjunto de técnicas destinadas a aumentar la frecuencia, duración o calidad de una conducta adecuada. Estas técnicas se utilizan para consolidar aprendizajes positivos y favorecer conductas socialmente adaptativas.
Refuerzo positivo
El refuerzo positivo consiste en presentar un estímulo agradable inmediatamente después de que se produzca una conducta, con el objetivo de aumentar la probabilidad de que dicha conducta vuelva a repetirse.
En integración social, el refuerzo positivo es una de las herramientas más eficaces, ya que fomenta la motivación, la autoestima y el sentimiento de competencia personal. Los reforzadores pueden ser materiales (un objeto), sociales (elogios, reconocimiento) o de actividad (realizar una actividad agradable).
Ejemplo: felicitar verbalmente a un menor cuando respeta los turnos de palabra en una actividad grupal.
Refuerzo negativo
El refuerzo negativo consiste en retirar o evitar un estímulo desagradable cuando la persona realiza una conducta adecuada, aumentando así la probabilidad de que esta se repita. A diferencia del castigo, el objetivo no es sancionar, sino reforzar una conducta positiva.
En contextos sociales y educativos, se utiliza con cautela para evitar generar malestar excesivo, priorizando siempre el refuerzo positivo.
Ejemplo: retirar una tarea poco agradable cuando la persona completa correctamente una actividad propuesta.
Control de estímulos
El control de estímulos se refiere a la relación entre una conducta y las señales del entorno que indican cuándo es apropiado realizarla. Una conducta está bajo control de estímulos cuando se produce en presencia de determinados estímulos y no en otros.
En integración social, estructurar el entorno (horarios claros, normas visibles, espacios definidos) facilita la aparición de conductas adecuadas y reduce la incertidumbre.
Ejemplo: colocar señales visuales que indiquen normas de comportamiento en un aula o centro social.
Adquisición de conductas
La adquisición de conductas implica enseñar habilidades nuevas que la persona no posee o no ha desarrollado suficientemente. Estas habilidades pueden ser sociales, académicas, laborales o de autonomía personal.
Moldeado
El moldeado consiste en reforzar aproximaciones sucesivas a la conducta final deseada. Se utiliza cuando la conducta objetivo es compleja y no aparece de forma espontánea.
Este procedimiento es especialmente útil en personas con dificultades de aprendizaje, discapacidad o problemas de adaptación social.
Ejemplo: reforzar cada pequeño avance en el aprendizaje de habilidades de autocuidado, como vestirse de manera autónoma.
Modelado
El modelado se basa en el aprendizaje por observación. La persona aprende una conducta observando cómo otra la realiza correctamente. El modelo puede ser un profesional, un compañero o una figura significativa.
En integración social, el modelado favorece la adquisición de habilidades sociales y normas de convivencia.
Ejemplo: un educador muestra cómo resolver un conflicto de forma dialogada para que el grupo lo imite.
Encadenamiento
El encadenamiento consiste en descomponer una conducta compleja en una secuencia de pasos más simples, que se enseñan de forma progresiva hasta completar la conducta final.
Es muy utilizado en el entrenamiento en actividades de la vida diaria y en la inserción sociolaboral.
Ejemplo: enseñar los pasos necesarios para preparar una comida sencilla, uno a uno.
Eliminación o reducción de conductas
La eliminación de conductas se refiere a los procedimientos dirigidos a disminuir o suprimir conductas inadecuadas o desadaptativas. Desde la integración social, estas técnicas deben aplicarse de forma ética, proporcional y siempre acompañadas del refuerzo de conductas alternativas adecuadas.
Castigo positivo
El castigo positivo implica la aplicación de un estímulo aversivo tras la aparición de una conducta inadecuada, con el fin de reducir su frecuencia. Su uso debe ser excepcional, ya que puede generar rechazo, miedo o deterioro del vínculo educativo.
Ejemplo: una reprimenda verbal inmediata ante una conducta peligrosa.
Castigo negativo
El castigo negativo consiste en retirar un estímulo agradable después de una conducta inadecuada. Es más recomendable que el castigo positivo, ya que resulta menos intrusivo.
Ejemplo: retirar temporalmente un privilegio cuando no se respetan las normas.
Sobrecorrección
La sobrecorrección implica que la persona repare de forma exagerada las consecuencias de su conducta inadecuada o practique repetidamente la conducta correcta.
Esta técnica favorece la toma de conciencia y la responsabilidad personal.
Ejemplo: limpiar no solo lo que se ha ensuciado, sino también una zona más amplia.
Tiempo fuera o aislamiento
El tiempo fuera consiste en retirar a la persona de la situación reforzante durante un periodo breve, tras una conducta inadecuada. No debe confundirse con el aislamiento punitivo prolongado.
Su aplicación debe ser limitada en el tiempo y explicada previamente.
Ejemplo: apartar momentáneamente a un menor de una actividad grupal tras una conducta disruptiva.
Conductas incompatibles
Esta técnica se basa en reforzar una conducta que es incompatible con la conducta problemática, de modo que no puedan darse simultáneamente.
Ejemplo: reforzar la permanencia sentada y tranquila para reducir conductas de deambulación constante.
Extinción
La extinción consiste en retirar los reforzadores que mantienen una conducta inadecuada, provocando que esta disminuya progresivamente.
Es fundamental identificar correctamente qué está reforzando la conducta para aplicar esta técnica con eficacia.
Ejemplo: no prestar atención a conductas que buscan llamar la atención, reforzando en cambio conductas adecuadas.


